Estudio económico revela fuga de $161.300 millones durante el control de cambio

El análisis muestra que la tendencia habría sido revertida posteriormente tras las sanciones económicas.
Un reciente análisis económico difundido por el economista Miguel Ángel Santos, basado en los nuevos datos oficializados por el Banco Central de Venezuela (BCV) y actualizado hasta el año 2025, ofrece un balance detallado sobre el comportamiento de los flujos de capital en el país durante las últimas dos décadas.
El estudio, que contempla el período transcurrido entre 1999 y 2025 (expresado en millones de dólares constantes de 2018), expone dos dinámicas financieras marcadamente opuestas: una masiva salida de recursos en la etapa del control cambiario y una inédita dinámica de entrada neta de fondos tras la imposición de sanciones internacionales.
La magnitud de la salida de divisas (2003–2016)
De acuerdo con las estimaciones presentadas por Santos, la fuga de capitales acumulada entre la creación de la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI) en 2003 y el año 2016 alcanzó la cifra de 161.300 millones de dólares.
Para ilustrar la dimensión del monto registrado, el especialista señala que esta cifra equivale al volumen de quince años de importaciones de alimentos para el país, calculadas con base en su punto histórico más alto.
Santos indica que el mecanismo de control de cambio implementado durante dicha etapa no cumplió con la función de frenar la salida de divisas, sino que funcionó como un canal de distribución discrecional de recursos hacia sectores y agentes privados vinculados al poder político.
Cambio de tendencia (2017–2025)
El informe destaca que, a partir del año 2017 —coincidiendo con el inicio de la aplicación de sanciones financieras internacionales—, la economía venezolana experimentó un comportamiento atípico para su registro histórico: un flujo positivo o entrada neta de capitales.
Entre los hallazgos explicativos de este fenómeno se encuentran:
– Origen de los fondos: Los ingresos registrados corresponden principalmente a importaciones reales e inversiones financiadas con divisas no asentadas en la balanza de pagos oficial. Estos recursos provienen de la desacumulación de activos privados en el exterior y de partidas recogidas bajo la categoría de «errores y omisiones».
– Diferenciación de las remesas: Se precisa que estas entradas netas son independientes de los flujos por concepto de remesas familiares, las cuales —según datos de la balanza de pagos del BCV— se han mantenido en un rango proyectado de entre 3.100 y 3.700 millones de dólares anuales desde 2019.
– Proporción de retorno modesta: A pesar del cambio de signo en la balanza, el capital que ha regresado al país entre 2017 y 2025 asciende a 12.300 millones de dólares, lo que representa menos del 10 % del total fugado durante el período 2003–2016.
Según la interpretación expuesta por el economista, esta repatriación o entrada de capitales estaría vinculada al efecto de las sanciones —que impulsaron a capitales fuera del sistema regular a evadir bloqueos internacionales—, sumado a la flexibilización y mayor libertad concedida posteriormente al sector privado para importar y comercializar bienes en el mercado nacional.
El economista concluye su postura crítica señalando que la crisis y el deterioro del aparato productivo venezolano responden a decisiones deliberadas de política económica adoptadas por el modelo oficial para mantenerse en el poder, argumentando que las dinámicas de sanciones e incidentes posteriores actuaron sobre una estructura económica previamente erosionada.





