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El mercado laboral en América Latina y el Caribe ha mejorado muy poco en los últimos 30 años

Escrito por: La Nación Radio
El mercado laboral en América Latina y el Caribe ha mejorado muy poco en los últimos 30 años

El empleo en la región continúa concentrándose en empresas pequeñas y de baja productividad.

El mercado de trabajo en América Latina y el Caribe atraviesa un periodo prolongado de vulnerabilidad estructural. Según una investigación publicada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la región padece la combinación de un estancamiento prolongado en la productividad con una elevada prevalencia del empleo de baja calidad.

La investigación titulada “Hacer que los mercados laborales funcionen: mejorar la productividad y el bienestar de los trabajadores en América Latina y el Caribe” (González-Velosa et al., BID, 2026), sostiene que la estructura ocupacional regional se caracteriza por la prevalencia del trabajo por cuenta propia y una acentuada concentración en microempresas con escaso potencial de crecimiento.

Para el organismo, la mayor parte de la población activa carece de un puesto de trabajo formal remunerado y no dispone de mecanismos de protección social frente a imprevistos de salud, desempleo o vejez, lo que genera ingresos reducidos por hora trabajada y profundiza la desigualdad socioeconómica.

“El mercado laboral de la región combina décadas de productividad estancada con una estructura dominada por niveles excesivos de trabajo por cuenta propia y en microempresas, y donde la mayoría de los trabajadores carecen de cobertura de seguridad social y captan apenas una fracción del valor que producen.”

— BID, 2026.

Brecha de productividad y retraso frente a economías desarrolladas
Al comparar el rendimiento ocupacional de América Latina y el Caribe con economías de altos ingresos o miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la distancia resulta evidente. A lo largo de los últimos treinta años, la producción media por trabajador en la región se ha incrementado a un ritmo significativamente menor que en el mundo desarrollado, dificultando el proceso de convergencia económica.

Las mediciones recopiladas por los autores del informe reflejan la magnitud del desajuste en términos de eficiencia tecnológica y asignación de capital dentro de los sectores productivos:

“La región enfrenta bajos niveles de ingresos como consecuencia del estancamiento de la productividad, tanto que se necesitan casi cuatro trabajadores para producir lo que genera un solo trabajador en Estados Unidos.”

— BID, 2026.

Mientras que en las economías avanzadas la mayor parte de la fuerza laboral se integra en firmas consolidadas con alta inversión de capital por empleado, en América Latina la escasa densidad empresarial formal obliga a millones de personas a subsistir en actividades no reguladas con limitada adopción tecnológica.

Factores que pesan sobre la contratación formal
El análisis del organismo multilateral aclara que el rezago no se debe de manera exclusiva a shocks externos, sino a distorsiones institucionales internas. El lento crecimiento de la productividad y la persistente desigualdad responden en buena medida a normativas y sistemas de protección social que desincentivan la generación de empleos formales.

Tradicionalmente, la cobertura de salud y las pensiones se han financiado mediante contribuciones gravadas sobre la nómina salarial, lo cual funciona en la práctica como un impuesto a la contratación asalariada legal. Esta sobrecarga tributaria encarece la formalidad para las empresas e incentiva el refugio en la economía informal. A ello se suma la existencia de regulaciones rígidas concebidas a mediados del siglo XX, una débil capacidad de inspección por parte de las autoridades de trabajo y una inversión insuficiente en programas de formación alineados con la demanda del sector productivo.

“Dos desafíos en la región, el aumento lento de la productividad y las altas tasas de desigualdad, se deben en buena medida a políticas laborales y un sistema de protección social que desalientan la creación de empleo formal y productivo.”

— Comunicado de prensa del BID

Estrategias para dinamizar el mercado de trabajo
El informe del BID sostiene que los países de la región no enfrentan una disyuntiva entre elevar la productividad empresarial o resguardar el bienestar social. Mediante reformas integrales, ambos objetivos pueden potenciarse de manera simultánea.

Para corregir las fallas estructurales, los investigadores proponen una serie de acciones coordinadas. En primer lugar, se plantea desvincular el acceso a la atención de salud y a la prevención de la pobreza en la vejez del estatus de empleo, financiando estos servicios universales mediante impuestos generales en lugar de cargas a la nómina.

Asimismo, se sugiere modernizar el marco normativo laboral para abarcar modalidades flexibilizadas sin menoscabar los derechos individuales ni la negociación colectiva. Por último, la hoja de ruta enfatiza la necesidad de reforzar las inspecciones para erradicar la competencia informal, incrementar sustancialmente la inversión en capital humano mediante esquemas de formación continua y potenciar los servicios públicos de empleo para agilizar la intermediación laboral.

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