¿Empresas o recaudadores? El peso que asfixia el bolsillo del venezolano

En el papel, una empresa nace para producir, generar empleo y bienestar. Sin embargo, en la Venezuela de 2026, la realidad es otra, las unidades productivas se han transformado en oficinas de recaudación para el Estado. Un reciente informe de los especialistas Isolde González, Isolde Petitjean y Adolfo Petitjean revela una cifra alarmante: la Tasa Impositiva Efectiva (TIE) en el país alcanza el 60,55%.
Esto significa que, de cada 100 dólares que genera una empresa por su actividad, más de 60 se van directo a pagar impuestos, contribuciones y tasas.
Un laberinto de 35 obligaciones
Para que una empresa pueda levantar su santamaría legalmente en Venezuela, debe cumplir con un inventario de 35 obligaciones distintas entre impuestos nacionales, municipales, estadales y contribuciones parafiscales.
Este «ejército» de tributos incluye desde el conocido IVA y el Impuesto sobre la Renta (ISLR), hasta una red de aportes «invisibles» a la nómina como el IVSS, INCES, BANAVIH y leyes de deporte, ciencia y drogas. El informe destaca que cumplir con toda esta burocracia consume entre 15 y 30 días-hombre al año, tiempo que se resta a la producción para dedicarlo a «sobrevivir» a los papeles.
La «anarquía» de las alcaldías
Uno de los puntos más críticos señalados por los expertos es la discrecionalidad en los municipios. Al no existir un tope nacional claro, cada alcaldía fija sus alícuotas a conveniencia.
Esto impacta en el hecho de que hay empresas que ven cómo sus impuestos municipales se triplican de un año a otro sin justificación técnica, lo que ha forzado el cierre de muchos negocios que simplemente no pueden absorber el costo.
Por qué esto le importa al ciudadano de a pie
Podría pensarse que este es un problema solo de los dueños de negocios, pero la realidad es que esta carga fiscal «asfixia» directamente al trabajador y al consumidor por tres vías:
- Precios más altos: Los impuestos se trasladan al costo final de los bienes, alimentando la inflación.
- Salarios estancados: El empleador evita dar aumentos para no elevar el costo de la carga parafiscal (Seguro Social, FAOV, etc.) que debe pagar por cada trabajador.
- Informalidad: Ante un costo de cumplimiento tan alto, muchos emprendedores prefieren quedarse en la sombra, privando al trabajador de seguridad social y beneficios legales.
Una propuesta para «desasfixiar» la economía
El documento no sólo diagnostica la enfermedad, sino que propone soluciones urgentes para recuperar la inversión y el empleo:
- Bajar el IVA: Reducir la tasa general del 16% al 10% (y eventualmente al 7%) para aliviar el consumo popular.
- Cero impuestos a la comida y medicina: Eliminar el IVA de la canasta básica y servicios de salud.
- Eliminar anticipos semanales: Permitir que las empresas paguen el ISLR al cierre del año, permitiéndoles usar ese dinero como capital de trabajo durante los meses de operación.
- Tope municipal: Crear una Ley de Armonización que imponga un techo máximo del 2% a los impuestos por actividades económicas en cualquier alcaldía del país.
La comparación internacional es implacable al dejar en evidencia que Venezuela tiene una carga similar a la de países como Finlandia o Japón (donde la tasa ronda el 55-57%), pero sin ofrecer servicios públicos de excelencia, salud universal o infraestructura de primer nivel a cambio.
Sin una reforma que transforme este sistema opresor en uno de incentivos, el camino hacia un salario digno y un crecimiento económico real seguirá cuesta arriba.





