Venezuela ocupa el último puesto global en el Índice de Libertad Económica

El más reciente informe del Fraser Institute sitúa a la nación sudamericana en el último puesto mundial en materia de libertad económica, una clasificación liderada a nivel global por Hong Kong y encabezada regionalmente por Chile.
La más reciente edición del Índice de Libertad Económica en el mundo, publicada por el Fraser Institute de Canadá con el respaldo de Cedice Libertad, ubicó a Venezuela en el último puesto de la clasificación internacional que abarca a 165 países. El estudio otorgó al país una puntuación de 2,94 sobre diez, lo que refleja un retroceso en comparación con el puntaje obtenido en el período precedente.
Para medir los grados de apertura y autonomía financiera, la investigación evalúa cinco componentes estructurales: el tamaño del sector público, el sistema legal y la protección de los derechos de propiedad, la estabilidad y solidez de la moneda, la libertad para el comercio internacional, y las normativas que rigen el ámbito laboral y empresarial. De acuerdo con los datos analizados, las principales deficiencias del caso venezolano se concentran, en orden de afectación, en la estabilidad monetaria, la garantía de los derechos de propiedad y las regulaciones del trabajo.
En el panorama internacional, Hong Kong retuvo la primera posición de la tabla por tercer año consecutivo, alcanzando un puntaje de 8,53 sobre diez. Le siguieron Suiza, Singapur, Nueva Zelanda y Estados Unidos en los puestos de más alta calificación. A escala latinoamericana, Chile se consolidó como la economía más libre de la región al ubicarse en el puesto veinte a nivel global, seguido por Guatemala, Costa Rica, Panamá y República Dominicana.
Si bien la metodología del índice procesa información recabada de manera retrospectiva, correspondiente al ejercicio del año 2024, los hallazgos exponen desafíos estructurales persistentes. La publicación destaca que la libertad económica representa una condición fundamental para el progreso social, subrayando que las poblaciones en naciones con economías más libres perciben, en promedio, ingresos 6,9 veces superiores a los registrados en países con economías fuertemente intervenidas o reprimidas.





