Según la UCAB: El mercado laboral y los salarios en Venezuela enfrentan un prolongado rezago

El desempeño del mercado laboral en Venezuela continúa condicionado por las restricciones estructurales de la economía nacional, según se desprende del Informe de Coyuntura Venezuela (septiembre de 2026), elaborado por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (IIES-UCAB).
De acuerdo con el estudio coordinado por el economista Luis Zambrano Sequín y cuya sección laboral estuvo a cargo del investigador Demetrio Marotta, las variables operativas de la fuerza de trabajo reflejan un estancamiento en la absorción de empleo formal y una elevada dependencia de sectores no estructurados.
Población activa y participación laboral
El informe del IIES-UCAB señala que la evolución de la Población Económicamente Activa (PEA) y la Tasa de Participación Laboral (TPL) en el país se han visto afectadas por factores demográficos y macroeconómicos agregados.
El documento destaca que los niveles de participación continúan condicionados por los flujos migratorios y el desaliento laboral:
«La dinámica de la fuerza de trabajo en el contexto actual refleja las limitaciones del aparato productivo para generar incentivos permanentes de incorporación al mercado laboral formal, lo que mantiene la tasa de actividad en niveles sensiblemente inferiores a los promedios históricos de la región».
Asimismo, las estimaciones presentadas indican que la brecha de género en la tasa de participación se mantiene prominente, siendo la población masculina la que presenta mayores niveles de inserción en el mercado de trabajo activo en comparación con la femenina.
Dinámica del empleo y estructura ocupacional
En lo concerniente al nivel de ocupación y absorción de mano de obra, el informe documenta que la generación de empleo formal en el sector privado ha permanecido restringida debido al limitado crecimiento de los sectores no petroleros y al reducido crédito bancario disponible para la expansión operativa de las empresas.
Respecto al comportamiento del sector público y privado en el mercado ocupacional, el estudio enfatiza que «el empleo formal no ha logrado constituirse en el motor principal de absorción de la mano de obra disponible, desplazando una porción sustancial de la fuerza laboral hacia actividades por cuenta propia y de reducida productividad».
Informalidad laboral
El análisis detallado sobre la informalidad subraya que este fenómeno constituye el rasgo predominante del mapa ocupacional en Venezuela. Según los datos consignados por el IIES-UCAB, más de la mitad de los trabajadores ocupados en el país ejercen sus actividades en condiciones de informalidad, caracterizadas por la ausencia de cobertura en seguridad social, la falta de contratos de trabajo formales y la volatilidad en los ingresos.
«La prevalencia de la informalidad responde no solo a la incapacidad de la economía formal para absorber mano de obra, sino también a la búsqueda de ingresos de subsistencia inmediata frente a la pérdida de poder adquisitivo del salario real», apunta.
Se concluye que la reducción sostenida de la informalidad y la recuperación de la calidad del empleo dependerán de la aplicación de reformas institucionales y macroeconómicas orientadas a la estabilización de precios, la atracción de inversiones y el restablecimiento de las garantías laborales.
Brecha entre salario mínimo y costo de la vida
En el documento se precisa que el salario mínimo legal se ha mantenido rezagado respecto a los índices inflacionarios acumulados. Esta situación ha llevado a que el esquema de remuneración laboral, especialmente en el sector público, dependa mayoritariamente de bonificaciones no salariales e incentivos complementarios.
«La política de bonificación del ingreso laboral ha atenuado la pérdida del poder de compra en el corto plazo, pero ha consolidado una estructura salarial desarticulada que impacta negativamente el cálculo de prestaciones sociales y deducciones de ley», se señala.
Disparidad sectorial en los ingresos
El reporte resalta una marcada brecha entre los ingresos percibidos en el sector privado formal y los asignados en el sector público.
En este sentido, en cuanto al sector privado formal, se indica que este mantiene remuneraciones promedio superiores a las del sector público, impulsadas por pagos indexados al dólar o bonos de productividad en moneda extranjera.
En contraste, el sector público y pensionados muestra la mayor vulnerabilidad, con ingresos reales significativamente mermados al depender principalmente de la asignación del Ingreso Mínimo Integral (IMI) y los bonos del sistema Patria.
Así mismo, se contempla a los trabajadores por cuenta propia e informales, quienes presentan ingresos altamente variables y dependientes del consumo interno de subsistencia, sin estabilidad ni garantías de protección social.
«La brecha salarial entre el sector público y el privado formal genera un sesgo distributivo que desincentiva la retención de personal capacitado en las instituciones del Estado y los servicios esenciales», asegura.





