Estonia encabeza el Índice de Competitividad Fiscal de la OCDE, mientras Costa Rica lidera en Latinoamérica

El think tank estadounidense Tax Foundation presentó su más reciente Índice de Competitividad Fiscal, un estudio anual que examina la estructura de los sistemas tributarios en los 38 países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
De acuerdo con la información difundida por la organización Cedice Libertad, la investigación mide el impacto de las cargas impositivas sobre la capacidad de las naciones para captar inversiones, competir globalmente y fomentar el progreso económico.
El modelo de evaluación del informe contempla más de 40 variables distribuidas en cinco ámbitos principales: tributación sobre las empresas, impuestos a las personas, gravámenes a la propiedad, impuestos al consumo y regulaciones fiscales transfronterizas.
En los resultados globales, Europa del Este y Oceanía concentran los primeros lugares de la tabla. Estonia, ex república soviética, ratificó su liderazgo al posicionarse nuevamente en el primer escaño del ranking mundial, seguida por Letonia en la segunda casilla. El grupo de los cinco países con los sistemas fiscales más competitivos lo completan Nueva Zelanda, Suiza y Lituania. En el extremo opuesto de la medición, Francia figuró en el último lugar del bloque de 38 naciones, condicionado por registrar la tarifa impositiva a las empresas más elevada de la OCDE.
En el ámbito latinoamericano, Costa Rica obtuvo el desempeño más destacado de la región al situarse en el puesto 14 a nivel global. Le siguen México en el escalafón 21 y Chile en la posición 24.
Aunque el estudio se enfoca en las economías de la OCDE y no incluye a Venezuela en sus mediciones, tanto Cedice Libertad como analistas económicos han advertido sobre la gravedad del entorno impositivo nacional.
En este sentido, un reciente artículo del economista Asdrúbal Oliveros titulado La política como obstáculo, advierte que el sistema fiscal venezolano se ha transformado en un esquema complejo caracterizado por una multiplicidad de tributos tanto a escala nacional como municipal.
Para Oliveros, la superposición de cargas fiscales genera distorsiones severas que, sumadas a la debilidad institucional y a la incertidumbre política, actúan como un freno para la formalización de comercios, la creación de empleos y la atracción de capitales extranjeros.
Ante esta coyuntura, Cedice plantea como alternativa la adopción de un esquema de federalismo fiscal para el país, en el cual las entidades regionales y municipales dispongan de plena autonomía en la gestión de sus tributos. “Este esquema puede favorecer la competencia entre los gobiernos locales, abriendo la puerta a rebajas tributarias, exoneraciones fiscales y la eliminación de impuestos excesivos”.





